Aunque en el pasado vivió una adolescencia llena de complejos, hoy Tara Lynn es una de las modelos de referencia de tallas grandes. Su cuerpo es su herramienta de trabajo y… su orgullo.

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Tara Lynn sueña con el día en que mujeres de todas las medidas compartan protagonismo en anuncios de joyería, cosmética o accesorios, en los que las mujeres con curvas son – todavía – una utopía. Esta mujer de 1.75 y con 98 kilos armoniosamente distribuidos, es una de las modelos de talla grande que más cotizan en este momento.


El sitio SModa la entrevistó:

Gran parte de su trayectoria se ha centrado en protagonizar campañas de lencería y baño. ¿No le resultó difícil acostumbrarse a posar con poca ropa? 

 No, para nada. Es una costumbre que he heredado de mi madre, que hasta salía a arreglar el jardín con un biquini-tanga sin importarle en absoluto si la veía alguien. Debí aprenderlo de ella y, de hecho, lo primero que hago siempre al llegar a casa es quitarme la ropa. Creo que todos nos sentimos más cómodos. Cuanto más desnudos, mejor. Por lo menos, a mí me pasa.

En este trabajo hay que escuchar «no» muchas veces. ¿Cómo se aprende a aceptar el rechazo?

Al principio es duro, pero a todo te acostumbras. Yo diría que se tarda unos dos años en llegar a comprender que, en este trabajo, cuando te rechazan, no se trata de nada personal. Simplemente buscan a alguien con más pecho o con menos, con la piel más clara o más oscura…. En una ocasión, en una prueba en la que yo era la única modelo de talla grande y todas las demás eran chicas delgadas, la directora de casting se acercó a mí, me miró a la cara y solo me dijo: «No». Me quedé de piedra. «¿No? ¿No te gusta lo que ves?», le respondí. Entonces se dio cuenta de que había sido bastante brusca conmigo e intentó explicarse: «No, verás, creo que quieren a alguien con los ojos más grandes…». Con el tiempo te haces una coraza y te puedo asegurar que todo eso te resbala.

¿Se considera un ícono de belleza?
No. Me gusta pensar que las imágenes en las que salgo sirven de inspiración a muchas chicas con problemas de autoestima, les dan ánimo. Recibo muchos mensajes en los que me cuentan que ver mis campañas y editoriales o los de mis colegas les ayuda a sentirse más seguras de sí mismas. Agradecen ver a un tipo de mujer con el que se pueden identificar.
El tema de la talla siempre despierta polémica, ¿cree que los enfoques sobre esta cuestión han cambiado algo en los últimos años?
Sí, más o menos. Creo que parte de la discusión radica en que estamos desarrollando un nuevo vocabulario ante la nueva diversidad de tallas y modelos que aparecen en las revistas y en la publicidad. Es decir, que la necesidad de ponerle nombre a todo («mujer real», «gorda», «mujer con curvas»…) genera discusión. En mi opinión, lo importante y lo positivo es que se hable del tema. Debemos cuestionar lo que hasta ahora se ha aceptado como ideal de belleza, lo que se considera perfecto o lo que es o no femenino.
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¿Hay diferencia entre su salario y el de las modelos más delgadas?
No sabría decir, a nadie en esta industria le gusta hablar de eso. En mi caso, aún no me he acostumbrado a que me den dinero a cambio de este trabajo tan divertido. Así que, aunque me pagaran una décima parte de lo que le ofrecen a las modelos delgadas, te puedo asegurar que no me afectaría lo más mínimo.
¿Es fácil encontrar tendencias de moda en su talle?
No. De hecho, me encantaría diseñar ropa para chicas como yo. Definitivamente, se necesitan prendas que favorezcan a los cuerpos con curvas. Hay pocas opciones interesantes. Pero entiendo que los diseñadores puedan considerarlo un mercado complicado: hay muchas mujeres con talla grande que no se atreven a lucir ciertas formas y estampados. Aun así, creo que hay que encontrar un punto medio y ofrecer más variedad. Espero poder contribuir al mundo de la moda diseñando algún día.
Fuente: Ahguapas y SModa.