Entre farolillos y comentarios ofensivos, ¡viva el vino!

Esta semana he estado en la feria de Sevilla, lo cual es muy normal como buena sevillana que soy. Además he ido todos los días. Me he llenado de colores, farolillos, albero, casetas, rebujito, palmas y sevillanas. También croquetas y tortilla de patatas, jamón, etc. 

 Entre baile y catavino a mi me gusta mirar la calle y ver pasar a la gente, a los caballistas, a los coches de caballos, los chinos vendiendo flores, los niños con sus algodones de azúcar o helados, los peluches gigantes de la tómbola, y por supuesto, los trajes de flamenca. Me propuse mirar desde el primer día la proporción de chicas o mujeres gordas que se vestían de flamenca. Pura decepción. Poquísimas. Jovencitas casi ninguna, las más atrevidas sin complejos eran señoras mayores. Pero siempre, y aquí constaté la culpa de las tiendas y modistas, es que eran colores oscuros o estampados horrorosos pasados de moda. ¿Por qué? ¿Por qué ese estigma de tener que ir de negro para estilizar si tienes kilos de más o usar estampados fuera de lugar? ¿Es que esconden los bonitos para nosotras? ¿Qué tenemos que estilizar si estamos gordas? Queremos lucir nuestras caderas, nuestras cinturas, darles alegría y color, bonitos rojos con lunares blancos, tonos naranjas, amarillos, azules o cremas. ¿Siempre negro? ¿De verdad? El traje de flamenca es el único traje regional que evoluciona a la moda. ¡Que evolucionen también  nuestras mentes! Este año no he podido lucir mi propio traje, pero el año que viene me haré uno precioso, y no dejaré que me convenzan para ir de negro, porque yo lo quiero rojo, coral y muchas flores de colores

Por otro lado, me han sorprendido especialmente dos comentarios de gente muy joven contra las mujeres plus size. Una parejita que prepara su boda, ella  dice que su madre le ha dicho que espera que adelgace (ella está delgada como un junco) porque lo que le faltaba era ver «una novia gorda». Bueno, ¿qué espera esta señora? ¿Que nos encerremos en casa y no nos casemos? Otro chico bromeaba sobre una cosa que le decía su padre (vaya con los progenitores), decía algo así como «búscate una novia guapa, limpia y delgada, porque ya se pondrá fea, sucia y gorda». Lo siento, pero a mi estos comentarios me dan arcadas, me dan igual si se hacen en la feria muy de broma o en un pleno del ayuntamiento. No podemos seguir así, no podemos acomodarnos en una sociedad que denigra a la mujer hasta ese punto y se ríe de ella. No podemos callarnos ante la idiotez de pensar que ver a una «novia gorda» es lo peor. Debemos defendernos y valorarnos a nosotras mismas, tener la cabeza bien alta. Vivir sin que nos señalen con el dedo de la acusación y la culpa. ¡Faltaría más! Que empiece un nuevo movimiento donde la mujer crezca interiormente para resplandecer por fuera. 

Ana Maroto,  Curvy You

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