Recuerdo que mi primer contacto con el mundo “curvy” fue de casualidad porque vi el blog de la francesa Stéphanie Zwicky. Me impresionó muchísimo, era una mujer poco mayor que yo y sus fotos y su estilo me parecieron fabulosos. Y ella estaba orgullosa, y lo mejor, parecía feliz.

 Fuera de nuestras fronteras existen términos como Curvy Woman, Plus size woman, Big Beautiful Woman. En España, lamentablemente solo se usa el término «gorda», y siempre acompañado de una mirada de compasión o de una risita baja.

 Esta mujer se pasó media vida a dieta, se sometió a una cirugía peligrosa, la adolescencia no fue de color rosa, y como el ave fénix, renace, queriéndose a sí misma, disfrutando de ella y dando todo lo que puede aportar el mundo, sin esconderse, con la cabeza bien alta. Tiene un artículo que fue lo que me hizo iniciarme y cambiar muchos conceptos de mi misma y de mis pensamientos y conclusiones respecto a los demás.

 El estilo no es una talla, es una actitud.

 Stéphanie relata que nunca ha dicho que tener sobrepeso sea bueno, que no es genial tener curvas o estar gorda. Porque no lo cree. Sólo trata de ser ella misma y eso ya es mucho. La cuestión es que muchas le preguntan cómo se consigue aceptarse a si misma con su cuerpo. Dice que es una pregunta estúpida. Con 12 años el médico le dijo que era obesa y le dijeron que moriría si no se cuidaba. Así empezó un largo camino de dietas probando todo tipo de cosas. Siempre buscando la belleza perfecta. Habla de su proceso de transformación pasando por una adolescencia difícil con el peso como tema tabú en casa. Estoy convencida de que muchas nos hemos sentido así, ¿verdad?

 Se operó con la promesa del doctor de pesar 63 kilos en un año. Pero dejó de ir a restaurantes, a fiestas, todo el mundo la felicitaba por el peso perdido, por lo guapa que estaba, ella solo existía a través de su peso. Y cayó en una depresión.

Hasta que finalmente empezó a aceptarse a sí misma. Qué cosa más difícil.  Saber quién eres, saber qué quieres en tu vida. Y lo que descubrió le gustó. Paso a paso aprendió a querer su cuerpo.

 Nosotras podemos cambiar nuestras vidas. Igual que hay gente alta, gorda, delgada, pelirroja, con gafas, ser diferente no es un obstáculo para ser feliz. Al contrario, es un factor importante en su vida, ser diferente es menos aburrido que ser todos iguales.

 Hoy soy como soy, dice, me quiero porque yo manejo cómo soy, me he descubierto. Soy una mujer libre.  Así que por favor, dejad de molestarme con problemas de salud, nunca he estado más sana ahora que no torturo mi cuerpo y mi mente. La comida no es un enemigo, hay que aprender qué es, cuándo se necesita. 

Mi apariencia no es más mi única razón de vivir. Hoy estoy orgullosa de mi misma y de la vida que llevo y que puedo llevar. Porque la vida es muy corta para perder el tiempo con lo que piensan los demás, gente a la que simplemente no le gustas. 

En el blog trato de romper las normas que dice que la moda solo es la talla 0. Deja de pensar que solo las mujeres delgadas son chics y trendy. 

No es un cuento de hadas y cuando pasas de la talle 46 tienes que echarle más imaginación y poner más ingenio, pero ahora es posible, gracias a internet. Hay países que tienen muy claro ésto (España no es uno de ellos). 

Es muy frustrante tratar de justificarte continuamente por cómo eres. 

 Yo soy como ella (salvando las distancias), los sentimientos atraviesan fronteras, y este es un proceso interior donde solo tú puedes salir adelante, a veces con ayuda y otras sin ella. Pero el aceptarse a uno mismo depende sólo de uno mismo. Más de 30 años me ha costado quitarme los complejos, y no siempre una se cura del todo. Años para mirar a la vida a la cara y no siempre al suelo, evitando sonrisas, evitando discursos, charlas, escondiéndome por las calles menos transitadas. Sólo hay una persona que han hecho posible el cambio de actitud, y he sido yo. Tenía la vista y la mente distorsionada, ya no. Gracias. No se trata de maquillarse y ponerse tacones, eso está muy bien para ciertas ocasiones, se trata de vernos fabulosas nada más de despertar. Ahí es donde encontramos el equilibrio.

Ana Maroto,  Curvy You

 

El estilo no es una talla, es una actitud